ÓSMOSIS

Surge como consecuencia del trabajo colaborativo del colectivo nacional integrado por Rafael Chamorro, Carolina Parra y Xavier Villafranca. Los artistas compartieron como estudiantes en talleres de formación y como colegas desde 2013 hasta la fecha. El grupo viene desarrollando un trabajo conjunto que busca replantear la manera como el arte costarricense se ha venido generando para poder proponer nuevas maneras de ver, pensar y sentir el arte. Como colectivo no nos comprometemos con una tendencia definida, a partir de una idea a tratar exploramos distintos lenguajes artísticos. En nuestros trabajos rescatamos tanto el dibujo, la pintura o la talla directa combinando estos con planteamientos contemporáneos como el ensamblaje, el arte cinético, el objeto encontrado y la palabra.

Tratamos de mantener un método de trabajo simple, fluido donde la comunicación y los procesos se van dando de manera muy orgánica. Más que pretender trazarnos un fin determinado, nos une el interés por dialogar y mantener un intercambio constante de ideas. Como colectivo hemos buscado mostrar nuestro trabajo anualmente en espacios que incluyan la docencia, el diálogo y la comunicación visual como son los entornos académicos que reúnen centros culturales y de las universidades y bibliotecas.

Con Ósmosis nos planteamos una exposición nómada, donde cada objeto o composición propuesta entra en reacción con su contexto inmediato. En dichos contextos la muestra se ha cargado de nuevas memorias y asociaciones que se transforman de manera continua. La propuesta entonces, es permeable al espacio de exhibición y el público visitante los cuales se convierten en agentes de cambio que aportan nuevas significaciones al conjunto.

“Cuando un objeto es re-significado nos plantea una nueva forma multisensorial de exploración de la memoria que porta. Ósmosis es una exposición donde lo efímero y etéreo queda fijado en la epidermis de nuestra memoria”.

Alex Arias

 

osmosis

 

“La riqueza del proyecto descansa en la energía contenida en cada forma que se proyecta como una presencia matérica que busca algún tipo de intimidad y así generar memoria en el espectador. El uso de la memoria y de los sentidos, serán clave para percibir esa energía y llegar al fondo de esas conexiones de objetos en cuya estética predomina la disfuncionalidad con respecto a su propósito de origen y su posibilidad de “cambio” como descripción de lo orgánico y lo que fluye.

Juan Diego Roldán, Coordinador de Artes Visuales, Centro Cultural Costarricense Norteamericano